Presidente paraguaio sob prisão domiciliar após crise bancária paralisa 60% da população
El presidente Santiago Peña fue puesto bajo arresto domiciliario tras su destitución por el Congreso, mientras una crisis bancaria deja a 2,9 millones sin acceso a sus cuentas.
Por World news | The Guardian · 6 de noviembre de 2026

El presidente paraguaio Santiago Peña fue destituido por el Congreso el viernes y, minutos después, se le ordenó el arresto domiciliario. La medida se produjo tras una crisis bancaria que paralizó a más de la mitad de la población adulta del país. Ueno, el banco que había crecido de forma exponencial durante su gobierno, fue suspendido esta semana por irregularidades y sus cuentas quedaron bloqueadas.
El bloqueo de cuentas afectó a 2,9 millones de personas, lo que representa aproximadamente el 60 % de la población adulta. Los clientes de Ueno, que podían acceder a sus fondos para comprar alimentos básicos o pagar servicios, se encontraron sin acceso a su dinero de manera inmediata. La suspensión generó un impacto directo en la economía cotidiana y en la confianza de los ciudadanos en el sistema financiero.
Las protestas se extendieron por todo el país. En varias ciudades se registraron enfrentamientos violentos entre manifestantes y la policía. Los ciudadanos exigían la restitución de sus fondos y la responsabilidad de los funcionarios que habían permitido la expansión del banco. La tensión social se intensificó cuando el Congreso concluyó el proceso de impeachment el mismo día que se ordenó la detención de Peña.
Mientras tanto, el vicepresidente Pedro Alliana fue investido como nuevo presidente. La investidura se realizó en un acto público mientras la Fiscalía, acompañada de la policía, se encontraba fuera de la casa de Peña. El fiscal Elena Fiore Franco explicó que el ex mandatario había permitido la entrada de las autoridades y se había puesto a disposición de los procedimientos legales.
La Fiscalía abrió una investigación el jueves previo a la destitución, con sospechas de enriquecimiento ilícito, lavado de dinero y tráfico de influencias. El expediente también incluye a Carlos Carvallo Spalding, quien fue nombrado jefe del Banco Central poco después de que Peña asumiera la presidencia y que, tres meses después, autorizó a Ueno a convertirse en banco digital.
Peña, quien había comprado acciones de una empresa que se convertiría en Ueno Holding en 2022, mantuvo esas participaciones hasta abril de 2025. A su salida del cargo, afirmó haberlas adquirido como "inversor" y no como funcionario público. El banco, con un sistema de apertura de cuentas sencillo y promesas de rendimientos superiores al mercado, atrajo fondos de pensiones públicas que, según el analista político Hugo Duarte, representaron entre 800 y 860 millones de dólares.
El efecto de la crisis se sintió también en el sector minorista, donde las ventas cayeron hasta en un 80 % debido a la falta de acceso a los fondos de los consumidores. La pérdida de apoyo de su propio partido y la crítica de senadores opositores, como Rafael Filizzola, que calificó el caso como "uno de los mayores escándalos de corrupción desde la vuelta a la democracia", marcaron el fin de la carrera política de Peña.
En las redes sociales, antes de que se concluyera el proceso de impeachment, Peña publicó un mensaje en el que agradecía a sus seguidores y reconocía la angustia de los clientes de Ueno. El mensaje fue seguido de su decisión de no presentarse ante el Congreso, delegando la defensa a sus abogados y continuando su actividad en las plataformas digitales.
El arresto domiciliario de Peña y la suspensión de Ueno ponen de relieve la fragilidad de los controles financieros en Paraguay y la necesidad de reforzar la supervisión de los bancos que operan bajo la influencia de funcionarios públicos. La crisis también destaca la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas en la gestión de los fondos públicos y de las instituciones financieras.
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