Sommarøy, la isla noruega que quiso abolir el tiempo
En 2019 la comunidad de Sommarøy lanzó una campaña para vivir sin relojes durante el sol de medianoche, pero la iniciativa fue creada por Innovation Norway y se desmoronó tras una disculpa pública.
Por BBC Mundo · 7 de noviembre de 2026

En 2019, una pequeña comunidad isleña del Ártico noruego, Sommarøy, situada 56 km al oeste de Tromsø, atrajo la atención mundial con una propuesta inusual: abolir el tiempo durante los 69 días de verano en los que el sol nunca se pone. Los habitantes colgaron relojes de un puente cercano y un hotel local entregó una petición con firmas a un miembro del Parlamento noruego. Los medios internacionales celebraron la idea, elogiando el esfuerzo de la localidad por vivir sin referencia al tiempo.
Sin embargo, la campaña no era lo que parecía. Innovation Norway, la agencia gubernamental encargada de promover el turismo, había orquestado la iniciativa. Cuando se reveló la implicación de la agencia, su director emitió una disculpa pública. Los relojes desaparecieron del puente y la campaña se hundió, aparentemente sin dejar rastro.
Sommarøy, situada muy por encima del círculo polar ártico, disfruta cada verano de luz diurna ininterrumpida desde el 18 de mayo hasta el 26 de julio, cuando el sol nunca se pone y los límites entre el día y la noche se difuminan. En pleno invierno, el sol nunca sale y se puede almorzar en plena oscuridad. La idea de un lugar que cambie la percepción del tiempo tiene cierto atractivo.
El autor del relato viajó a Sommarøy para investigar. El autobús partía a las 11:30 y, tras una hora y cuarenta minutos, llegó a un pueblo de unos 300 habitantes, cuya población aumenta en verano y los fines de semana cuando los noruegos se retiran a sus cabañas de vacaciones. El paisaje se describió como casas sobre pilotes sobre puertos estrechos y viviendas de colores salpicando islas con montañas nevadas.
Entre los visitantes se encontraba Ewa Kaczyński, una turista polaca atraída por la campaña de 2019. Al llegar, se sintió decepcionada porque los restaurantes y tiendas cerraban a la hora indicada y la recepción del hotel no estaba abierta por la noche. Sin embargo, después de relajarse, notó que el tiempo parecía importar menos.
Otro viajero, Wouter De Wit, disfrutó de la luz del día perpetua y se fue a dar un baño a medianoche, sin poder determinar la hora sin un reloj.
Los lugareños mostraron recelo ante la campaña. Un empleado de hotel, que pidió permanecer en el anonimato, explicó que la idea era divertida y que, en verano, la vida se vive un poco al margen del tiempo. Los niños se quedan despiertos hasta tarde porque al día siguiente no hay colegio, y las tiendas a veces cierran para que el dueño pueda ir a pescar. La campaña se convirtió en un tema y, aunque al principio no fue bien recibida, ahora atrae a gente y el pueblo se ha vuelto más conocido.
El autor concluye que, aunque la campaña de abolir el tiempo fue una creación de Innovation Norway, la experiencia de Sommarøy muestra cómo la ausencia de relojes puede influir en la percepción del tiempo y en la vida cotidiana de una comunidad.
Fuente original: Leer la noticia completa en BBC Mundo