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Congreso de turno rápido: proyecto de permisos energéticos acelera construcción y reduce costos

Un proyecto de reforma de permisos energéticos, con apoyo bipartidista, busca acelerar la puesta en marcha de infraestructuras y reducir tarifas eléctricas, aunque genera preocupaciones sobre la protección ambiental.

Por The Verge · 6 de noviembre de 2026

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Congreso de turno rápido: proyecto de permisos energéticos acelera construcción y reduce costos
La propuesta de reforma de permisos energéticos, presentada por un grupo de senadores de ambos partidos, pretende acelerar la puesta en marcha de proyectos de energía y, según sus defensores, disminuir las facturas de los consumidores. El Senado está a punto de votar una ley que, aunque polémica, cuenta con el respaldo de legisladores de las dos principales corrientes políticas. La iniciativa se presenta en la última sesión de la legislatura, conocida como la sesión de “lame‑duck”, y su aprobación podría ocurrir antes de que termine el año. Los centros de datos, impulsados por la creciente demanda de inteligencia artificial, requieren cantidades crecientes de electricidad. Los defensores del medio ambiente temen que la reforma permita a los desarrolladores evitar la supervisión pública y depender más de combustibles fósiles. La legislación reduciría la supervisión de la comunidad y permitiría a los proyectos avanzar sin responder a las inquietudes locales. El cambio en el Congreso tras las elecciones intermedias podría favorecer a los demócratas para impulsar sus prioridades y provocar un conflicto con el presidente. La propuesta, que se presentó el 30 de septiembre, fue introducida por los senadores Shelley Moore Capito, Sheldon Whitehouse, Mike Lee y Martin Heinrich. Whitehouse, conocido por su postura climática, afirmó que la ley “llenaría la red con energía limpia y asequible y obligaría a los centros de datos a pagar su parte justa”. El apoyo a la iniciativa no se limita a los grupos de energía renovable. La Asociación Estadounidense de Petróleo y Gas también expresó su deseo de que la ley se apruebe para que “puedan comenzar a construir de nuevo”. El Bipartisan Policy Center estima que el Senado podría votar la propuesta la próxima semana, lo que permitiría su posible aprobación antes de fin de año. Fishman, vicepresidente ejecutivo del centro, indicó que el presidente Trump probablemente firmaría la ley si el Congreso actúa ahora y que la Casa Blanca ha estado “muy involucrada” en las negociaciones. Los demócratas, sin embargo, podrían retrasar el debate hasta el próximo año para reducir las concesiones a los republicanos. El proceso burocrático, según Fishman, a veces se vuelve descontrolado. “Quieren proteger el medio ambiente, proteger a las personas, pero también quieren una decisión razonable en un tiempo razonable”, explicó. Si se convierte en ley, la propuesta limitaría la aplicación de leyes fundamentales de la década de 1970 que protegen recursos hídricos y especies en peligro, y reduciría la oportunidad pública de evaluar proyectos que podrían afectar la salud pública. Los análisis del Bipartisan Policy Center señalan que las revisiones, que antes podían tardar meses, ahora podrían extenderse a años o incluso décadas debido a litigios prolongados. El proyecto establecería un plazo de 45 días para que la agencia principal emita una decisión tras completar una revisión ambiental bajo la Ley Nacional de Política Ambiental (NEPA). En muchos casos, la revisión NEPA es la única oportunidad para que los residentes locales expresen sus opiniones sobre proyectos federales. La ley ha sido una herramienta clave para oponerse a proyectos como Dakota Access y Keystone XL. La reforma también restringiría el alcance de la NEPA, creando exclusiones para mejoras de transmisión y ciertas expansiones de gasoductos. Proyectos que reciban préstamos o subvenciones federales o que ya hayan pasado una evaluación ambiental estatal ya no activarían la revisión NEPA. Además, la ley fija un límite de 150 días para que cualquier persona cuestione un proyecto en los tribunales por supuestas violaciones de la NEPA, la Ley de Agua Limpia, la Ley de Especies en Peligro o la Ley de Preservación Histórica Nacional. El proyecto también elimina la capacidad de los tribunales para detener un proyecto por completo, incluso si encuentran que una agencia federal violó la NEPA; la agencia solo tendría que corregir los problemas. La Ley de Agua Limpia permite al Ejército de los Estados Unidos, pero la propuesta busca simplificar los procedimientos y acelerar la construcción de infraestructuras energéticas, con la promesa de reducir los costos de energía para los consumidores y acelerar la adopción de tecnologías limpias, aunque también plantea riesgos para la supervisión ambiental y la participación comunitaria.
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Fuente original: Leer la noticia completa en The Verge

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