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El Pentágono autoriza al Departamento de Seguridad Nacional a evaluar el uso de un arma de microondas en la frontera sur

El Departamento de Defensa de Estados Unidos aprobó el préstamo del Sistema de Denegación Activa al DHS por un período de siete meses. La tecnología emite ondas electromagnéticas que provocan una sensación térmica intolerable para dispersar personas.

Por LA NACION · 22 de octubre de 2026

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El Pentágono autoriza al Departamento de Seguridad Nacional a evaluar el uso de un arma de microondas en la frontera sur
El Departamento de Defensa de Estados Unidos concedió una autorización formal al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para probar un dispositivo militar no letal conocido popularmente como "rayo de calor". El objetivo de la medida consiste en formular tácticas y protocolos operativos orientados a su eventual despliegue en la frontera sur del país. La iniciativa, que retoma discusiones de administraciones anteriores sobre el control fronterizo, contempla una fase inicial de evaluación de siete meses. La decisión se formalizó a través de un memorando interno rubricado en septiembre por el secretario de Defensa, Pete Hegseth. El documento, revelado por la cadena de noticias CNN, concede luz verde al préstamo de equipamiento bélico especializado que hasta ahora no había sido incorporado de manera efectiva a las labores de control migratorio civil. Condiciones del préstamo y delimitación de responsabilidades El acuerdo interinstitucional establece que las Fuerzas Armadas cederán de forma temporal una unidad del denominado Sistema de Denegación Activa (ADS, por sus siglas en inglés). Si bien el período de evaluación comprende siete meses desde septiembre, la directiva habilita al DHS a solicitar prórrogas si concluye que la herramienta resulta imprescindible para sus misiones en el terreno. No obstante, la directiva del Pentágono fijó límites claros respecto a la participación de sus efectivos. El texto especifica que el armamento no deberá ser manipulado por miembros del Departamento de Defensa, lo que traslada de manera íntegra la responsabilidad civil, legal y táctica al DHS. La agencia de seguridad interior asumirá el diseño de las técnicas de despliegue, las normas de combate aplicadas a la frontera y el entrenamiento del personal que eventualmente opere la maquinaria. Frente a estas revelaciones, un vocero de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) declaró que la corporación mantiene un proceso continuo de evaluación de nuevas tecnologías dirigidas a optimizar sus capacidades de respuesta operativa en la línea divisoria. Funcionamiento técnico y efectos del Sistema de Denegación Activa El ADS es un desarrollo de tecnología militar diseñado para el control y la dispersión de multitudes a distancia. El mecanismo proyecta un haz invisible de energía electromagnética que puede alcanzar objetivos situados hasta a un kilómetro de distancia. Al impactar sobre los individuos, penetra mínimamente en las capas externas de la piel, induciendo una súbita y aguda elevación de la temperatura cutánea. De acuerdo con la descripción de los funcionarios del Pentágono consignada en el memorando, el efecto imita la sensación de abrir repentinamente la puerta de un horno a máxima potencia. Aunque el calor induce una respuesta instintiva inmediata de escape para evitar quemaduras graves, el estímulo deja una sensación secundaria de hormigueo que suele extenderse entre 10 y 15 minutos en quienes han sido alcanzados por la ráfaga. Antecedentes de un despliegue largamente postergado A pesar de llevar décadas en el arsenal no letal del gobierno estadounidense, el ADS posee un historial marcado por la reticencia oficial a emplearlo sobre el terreno. Las Fuerzas Armadas trasladaron prototipos a Afganistán hace casi veinte años y barajaron su implementación en instalaciones militares de detención situadas fuera de su territorio, pero el armamento nunca llegó a utilizarse en combate activo. El debate sobre su uso en territorio nacional tampoco es inédito. Durante el primer mandato de Donald Trump, las agencias de seguridad consideraron recurrir a esta tecnología para contener los disturbios civiles desatados tras la muerte de George Floyd. Asimismo, en 2018, la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, declinó la opción de movilizar el dispositivo hacia los límites fronterizos. Reparos éticos y riesgos operativos en el terreno La posibilidad de implementar microondas contra contingentes de migrantes ha reavivado las críticas de exfuncionarios y especialistas en seguridad. En exploraciones técnicas pasadas, el sector de El Centro —un tramo que abarca unos 112 kilómetros de frontera— contempló el uso de los rayos para disuadir cruces a través de vías fluviales. El plan fue desestimado por el peligro crítico que suponía la desorientación o incapacitación de las personas mientras se encontraban en el agua, factor que incrementaba exponencialmente las probabilidades de ahogamiento. Por otra parte, exintegrantes de las agencias involucradas han cuestionado la conveniencia operativa del dispositivo frente a los costos materiales y las exigencias de capacitación que demanda. A su vez, exfuncionarios del DHS han señalado que la principal objeción histórica ha sido de carácter doctrinario: la preocupación persistente sobre el riesgo de asimilar a personas migrantes y manifestantes con combatientes en un teatro de guerra.
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Fuente original: Leer la noticia completa en LA NACION

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