Partidos árabes de Israel marcan historia tras elecciones inconclusas
En las elecciones israelíes, los partidos liderados por árabes obtuvieron 19 escaños, rompiendo la mayoría del gobierno de Netanyahu y cambiando el panorama político.
Por NPR Topics: News · 6 de noviembre de 2026
En la última jornada electoral de Israel, los ciudadanos palestinos que viven dentro de las fronteras del Estado judío acudieron a las urnas en cifras récord, alterando el equilibrio de poder que había caracterizado a la política israelí durante décadas.
Los partidos árabes, que representan a la comunidad palestina que constituye aproximadamente el 20 % de la población israelí, lograron 19 de los 120 escaños del Knesset. Esta cifra, un incremento del 64 % respecto a la elección anterior, les confiere un papel decisivo en las negociaciones que determinarán quién gobernará el país.
Jamal Zahalka, presidente del Comité de Seguimiento Alto, que agrupa a los principales partidos árabes, describió el resultado como un “logro histórico” que demuestra la fuerza de la comunidad. “Bloqueamos al gobierno de Netanyahu para que no continúe”, afirmó, subrayando la importancia de la participación ciudadana en un contexto donde la comunidad árabe ha sentido históricamente marginalización.
El resultado dejó a las dos fuerzas más grandes, el bloque de Netanyahu y la oposición de Gadi Eisenkot, sin alcanzar los 61 escaños necesarios para formar gobierno. La ausencia de una mayoría clara ha generado una situación de impasse que exige la colaboración de los partidos árabes para decidir el futuro político del Estado.
El contexto de la elección se vio influido por la creciente tensión en la región. El 7 de octubre de 2023, los ataques de Hamas provocaron la muerte de alrededor de 1 200 personas en Israel y desencadenaron una guerra que ha dejado más de 74 000 palestinos muertos en Gaza. Además, las acciones del gobierno de Netanyahu en la Cisjordania ocupada, donde se reportan violaciones de derechos humanos y violencia contra palestinos, han intensificado la percepción de discriminación.
En el pueblo de Kufr Qasim, donde la mayoría de la población es palestina, se celebró la conmemoración anual de los residentes asesinados en 1956. La multitud, mayormente vestida de negro y con el símbolo de la resistencia keffiyeh, recordó la historia de la comunidad y expresó su descontento con la situación actual. Intisar Sarsur, de 65 años, explicó que la participación electoral fue motivada por la falta de libertad y la búsqueda de derechos básicos.
La campaña de Netanyahu se centró en la movilización de la población judía, con mensajes que llamaban a “salir y votar” para preservar la identidad judía y sionista del país. El ministro de Seguridad, Itamar Ben Gvir, también hizo un llamado en Kufr Qasim, advertiendo que la participación de los árabes podía llevar a una “islamización” del Estado, aunque no se presentaron pruebas.
El Comité Central de Elecciones confirmó que no hubo fraude generalizado y que la votación se realizó de manera adecuada. A pesar de las acusaciones de corrupción y sobornos, las autoridades no encontraron evidencia que sustente las alegaciones de la coalición de Netanyahu.
La presencia de los partidos árabes en el proceso de formación de gobierno plantea un dilema político. Por un lado, la alianza con la oposición de Eisenkot, un ex jefe del ejército con una postura hawkish, podría resultar políticamente arriesgada. Por otro, la coalición de Netanyahu teme que una colaboración con los partidos árabes altere la percepción de la identidad judía del Estado.
El futuro político de Israel se encuentra en manos de los 19 escaños árabes, que ahora pueden decidir si apoyan a la oposición o a la coalición de Netanyahu. La decisión que tomen tendrá repercusiones significativas en la política interna y en la relación del Estado con la comunidad palestina, tanto dentro de Israel como en los territorios ocupados.
El resultado de esta elección marca un punto de inflexión en la historia de Israel, donde la participación activa de la comunidad palestina ha pasado de ser una opción marginal a convertirse en un factor decisivo para la estabilidad y la gobernabilidad del país. El próximo capítulo de la política israelí dependerá de cómo se utilice este nuevo poder electoral y de si se logra construir un consenso que incluya a todas las voces del Estado.
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