Debate en Marruecos tras la histórica designación de Fatima El Mansouri como primera ministra
La llegada de Fatima El Mansouri al liderazgo del gobierno marroquí suscita tensiones entre sectores conservadores y demandas de reformas sociales y de género.
Por BBC Mundo · 24 de octubre de 2026

La designación de Fatima Zahra El Mansouri como primera ministra por parte del rey Mohammed VI marcó un acontecimiento inédito en Marruecos, al tratarse de la primera ocasión en que una mujer asume dicho cargo gubernamental. Su agrupación, el Partido Autenticidad y Modernidad, consiguió la mayor representación parlamentaria durante los comicios de septiembre y conformó una alianza con tres fuerzas adicionales para alcanzar una mayoría de 207 bancas sobre un total de 395 en la asamblea legislativa. No obstante, el sistema político mantiene el poder ejecutivo central en la figura del soberano de 63 años.
El nombramiento generó reacciones encontradas en la sociedad marroquí y evidenció resistencias tradicionales. El exministro de Justicia Mustafa Ramid recurrió a un dicho islámico para cuestionar la idoneidad de una figura femenina al mando del gobierno, planteando que las funciones primordiales del Estado reservan su cúspide a los hombres. Sondeos informales realizados en la vía pública por medios locales exhibieron cautela y desconfianza entre ciudadanos masculinos de mayor edad, quienes en varios casos condicionaron su conformidad al acatamiento de la determinación real. Paralelamente, surgieron piezas satíricas en redes sociales, aunque sectores juveniles y movimientos de mujeres respaldaron la decisión.
La llegada de El Mansouri sitúa en primer plano discusiones sobre el derecho de familia plasmado en la Moudawana. Las disposiciones legales vigentes otorgan a las hijas la mitad de la proporción correspondiente a un varón y sostienen la regla del Taasib, que obliga a huérfanas sin hermanos a transferir cuotas hereditarias a familiares masculinos distantes. Aunque un informe oficial de derechos humanos vinculó este esquema con la pobreza femenina, el Consejo Superior de Ulemas objeta las modificaciones alegando la doctrina religiosa tradicional. Asimismo, aunque se propusieron límites a la poligamia mediante acuerdos matrimoniales, las excepciones por motivos de salud suscitan objeciones entre colectivos civiles.
El acceso a la educación formal representa otro desafío prioritario para la gestión. Relevamientos de la agencia estadística marroquí constataron en 2025 que solo el 55% de las adolescentes rurales de entre 15 y 17 años acudían a establecimientos formativos, frente a una cobertura total en las ciudades, debido a factores como el matrimonio temprano, la falta de transporte adecuado y carencias en salud menstrual.
Con una extensa trayectoria pública que incluye la alcaldía de Marrakech y su previo desempeño ministerial en ordenamiento territorial, El Mansouri encara el reto de conducir la administración estatal en medio de equilibrios monárquicos y fuertes presiones sociales.
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