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Sequía, incendios y altos precios del combustible golpean a la ganadería en Oregón

Criadores de ganado en el condado de Harney enfrentan graves sobrecostos y escasez de pasturas debido a desastres climáticos e inflación.

Por NPR Topics: News · 25 de octubre de 2026

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Sequía, incendios y altos precios del combustible golpean a la ganadería en Oregón
Los ganaderos del condado de Harney, en el estado de Oregón, enfrentan un escenario productivo crítico debido a la confluencia de sequías prolongadas, incendios forestales de gran magnitud y precios del combustible diésel que se mantienen en niveles récord. Esta coyuntura económica afecta de forma directa a establecimientos rurales como el de Katie y Keith Baltzor, dedicados a la cría de ganado vacuno black angus en las proximidades de la localidad de Hines. Durante el último verano boreal, fuegos de dimensiones históricas arrasaron las áreas montañosas donde los animales solían alimentarse. La devastación obligó a los productores a organizar arreos anticipados para rescatar al ganado entre nubes de humo denso. En el caso de los Baltzor, el retorno de las reses debió concretarse en la tercera semana de julio, casi dos meses antes de lo previsto habitualmente para mediados de septiembre. Los daños en la cobertura vegetal de esas zonas públicas implican que los rebaños no podrán regresar a dichos pastizales por varios años, agravando la necesidad de conseguir alimento alternativo. A esta problemática se suma la falta de agua en las praderas de heno del propio rancho. La sequedad redujo al mínimo las cosechas locales de forraje, situación que se complejiza por el valor del combustible necesario para operar la maquinaria agrícola. Cargar el tanque de un tractor demanda alrededor de trescientos dólares, un gasto significativo para las múltiples pasadas de corte, volteo, enfardado y estibado. Para economizar diésel, algunos criadores optaron por amontonar el pasto seco directamente en los campos mediante hilerado sin procesar en fardos, una solución que permite sortear el final del verano pero anticipa un severo desabastecimiento de alimento para el próximo invierno. Si las lluvias no se normalizan, los productores deberán comprar reservas forrajeras en otras regiones, lo cual implicará fletes terrestres a larga distancia sujetos a tarifas elevadas. Aunque los precios de los terneros y el valor de la carne al consumidor registraron subas, Katie Baltzor remarcó que las cotizaciones percibidas por los criadores no alcanzan a equiparar el alza de repuestos y combustibles. Asimismo, el ciclo biológico impide respuestas financieras inmediatas, pues conservar y criar vaquillonas para reemplazo requiere al menos dos años antes de producir nuevos terneros para comercializar.
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