Una ola de protestas juveniles sacude Europa con reclamos por la vivienda y la educación
Estudiantes y sindicatos protagonizan más de 170 marchas en doce países ante la carestía de la vida, el deterioro educativo y las dificultades habitacionales.
Por EL PAÍS: el periódico global · 24 de octubre de 2026
Un ciclo de descontento social recorre varias naciones europeas durante el presente otoño, impulsado principalmente por sectores estudiantiles y organizaciones vecinales o sindicales. Entre mediados de septiembre y finales de octubre se contabilizaron al menos 177 manifestaciones en doce países del continente, un nivel de conflictividad que se aproxima a los registros alcanzados durante los momentos más duros de la crisis financiera entre 2010 y 2012.
Pese a que las convocatorias responden a coyunturas locales y no forman una estructura coordinada internacionalmente, las motivaciones revelan preocupaciones ampliamente compartidas. Las principales exigencias giran en torno a la accesibilidad a la vivienda, el deterioro de la enseñanza pública y el encarecimiento sostenido del coste de vida. Francia, España, Italia, Portugal y Bélgica concentran cerca del ochenta por ciento de estas movilizaciones, aunque también se observan episodios en otras latitudes con reclamos diferenciados, tales como denuncias contra la corrupción en Albania y Serbia, o el rechazo al servicio militar en Alemania.
El sector educativo encabeza los reclamos en territorio francés y belga. En Francia, los estudiantes secundarios iniciaron bloqueos para denunciar la falta de profesores, la sobrepoblación en las aulas y las deficiencias edilicias derivadas de los ajustes presupuestarios estatales. Las tensiones alcanzaron picos significativos a mediados de octubre, cuando una jornada de movilización masiva dejó cientos de heridos entre las fuerzas del orden y miles de detenciones, además de ataques a edificios públicos. En Bélgica, los universitarios marcharon frente al aumento de tasas académicas, lo que motivó restricciones preventivas al tránsito de vehículos ligeros en la capital.
En el sur continental, la problemática de los inmuebles marca el pulso callejero. España experimentó concentraciones multitudinarias en Madrid tras el desalojo de una residente y la falta de respaldo legislativo a normativas habitacionales, abriendo paso a futuras huelgas generales. En Portugal, la policía procedió al desalojo forzado de acampadas que exigían retirar medidas para agilizar desahucios. Al mismo tiempo, en Italia el malestar se trasladó a los transportistas, quienes iniciaron bloqueos viales debido al elevado precio de los carburantes.
Portavoces de confederaciones estudiantiles señalan que la concentración otoñal de las protestas responde a la reactivación institucional tras el receso veraniego, momento en que los ajustes económicos impactan de lleno en la rutina académica cotidiana.
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